“Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados”

hijo-prodigoVenid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré” (Mateo 11, 28).

Año de la Misericordia.  Sí, pero ¿para quién?

 

Para ti que te sientes solo, abandonado, triste y sin esperanza.

Para ti que te sientes incomprendido, rechazado, perdido y sin rumbo.

Para ti que te sientes abatido, cansado, agobiado y sin ganas de continuar.

 

Para ti que te sientes como un volcán a punto de explotar, lleno de ilusión o de odio.

Para ti que te sientes como una piedra del camino que es pisada por todos, lleno de resignación o de desprecio.

Para ti que te sientes como un juez, lleno de recriminaciones o de amargura.

 

Para ti que te falta todo y te sobran problemas.

Para ti que lo tienes todo y te descubres sin nada.

Para ti que no necesitas nada y te descubres un mendigo.

Para ti que lo quieres todo y no te satisface nada.

 

Para ti que quieres ser bueno y no puedes.

Para ti que quieres perdonar y no olvidas.

Para ti que lointentas todo y has tirado la toalla.

 

Para ti que luchas en tu día a día o para ti que te has rendido.

 

¿Puede una madre olvidar al niño que amamanta, no tener compasión del hijo de sus entrañas?  Pues, aunque ella se olvidara, yo no te olvidaré” (Isaías 49,15).

Descubre y recuerda que tienes un Padre que te espera.  Déjate mirar por unos ojos llenos de ternura y comprensión.  Déjate abrazar por Aquél que te conoce y te ama.  Déjate limpiar por Aquél que puede hacerlo.  Coge la mano de Aquél que puede mostrarte el camino y enseñarte a caminar.

¡No tengas miedo!, ¡acércate a Él!  Él es tu Camino, y tu Verdad y tu Vida.

 

Acércate al Sagrario y descubre el Amor de Dios.

Acércate al Bautismo o a la Confesión y descubre el perdón de Dios.

Acércate a la Eucaristía y descubre el poder de Dios para cambiar tu vida y  hacerte fuente de luz y gozo en medio del mundo, de los tuyos.

 

Deja que Dios te toque.  No tengas miedo.  ¿A dónde irás lejos de Él?

Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré” (Mateo 11, 28).

Junto a Jesús y María, comienza hoy una nueva vida.

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