Carta de M.I.

Queridas hermanas en Cristo,

Estáis realizando un extraordinario apostolado de la gran Misericordia de Dios, por el que os felicito. Contad con mi oración para que el AMOR A SU DIVINO CORAZON MISERICORDIOSO siga extendiéndose hasta abrazar el mundo como Jesús lo hizo en la cruz.

Es muy poco lo que os mando, pero espero y se que cualquier ayuda por pequeña que sea es bien recibida.

Mi nombre es Inmaculada y no os pido materialmente nada pero si algo que para mí es extraordinariamente de valor. Tengo que darle una respuesta a Nuestro Señor en mi vida y tengo 43 años, aunque no hace más que unos 2 años y medio aproximadamente que el Señor esta tocando más fuertemente en mi vida.

Pero existe un inconveniente en mi vida que me impide dar unos pasos o una respuesta a su llamada y es que mi cuerpo está muy cansado y débil por un posible síndrome de fatiga crónica.

No veo con claridad la Luz a un compromiso más fuerte, pero mi interior tiene sed de Dios.

He comprendido mi carisma pero mi vida en estos momentos esta bastante limitada por mi cuerpo. No quiero forzar la voluntad de Dios ofreciéndole […] sino es mi camino mi consagración a Él pero tampoco deseo fallarle si me esta llamando de este modo. Necesito el discernimiento fuerte del Espíritu y mi apertura total a Él para que obre en mí con facilidad en su momento.

Por ello os pido vuestras oraciones y os doy las gracias de antemano pues se que voy a contar con ellas.

Dios os bendiga a todas. Vuestra siempre,

M.I.

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